Memories of the ungiven kisses

lunes, 20 de agosto de 2007

Los besos que no damos y los que apartamos tienen el mismo destino, se convierten en recuerdos, unos amargos amagos del camino, los otros nubes que quedan pegadas al cielo mientras avanzamos girando los ojos en una mirada que parece rogarles sígueme.
Pasado el tiempo los recuerdos formaron familia y no sabemos que generación se nos presenta, cual de los hijos, nietos o parientes lejanos nos relata, como un cuento anciano, su tautología que es ahora nuestro testamento.

2 comentarios:

Unknown dijo...

Ordenando(me), hoy abrí mi caja de "las cartas". Creo que peor que los "ungiven kisses" son las "ungiven letters"...y yo tengo muchas de esas!

Vaya...creo que mi melancolía de contagia...(?)

:D

Abrazos

L'ecume dijo...

Hola Carmen: si, las ungiven, la unwritten o los unfinished drafts :-/ ... la colección de momentos a medio hacer, quizá para alimentar la melancolía a través una puerta entornada con la incertidumbre de una final difuso, con ganas de convertirse en incierto
Ya me gustaría que mi bilis negra fuese una enfermedad de transmisión :-), creo que no, debe de haber tenido un curso parecido al tuyo, y por eso puedo entender alguno de tus guiños melancólicos.
Ayer estaba pensando escibir sobre los viajes de verano, cuando me levantaban a las 4 o 5 de la mañana para ir al pueblo de mis abuelos, y veía amanecer con la cara pegada al cristal, sin decir nada. Ese es parte del tiempo perdido que me duele recordar; entonces la temerosa melancolía aún estaba era aliada de la esperanza...
Besos.