a los versos y las personas que en su vida nos arrastran ...
Con lento asombro
mira la luna al mar
llegar sobre su orilla,
romper el azul la luz
en esquirlas que se posan
sobre la arena, espuma.
Lento y cadente cayó
el luto de la voz
contra el papel, que deja
ahora brotar cálida y densa,
la bruma de tus labios
subiendo hacia la altura.
Regresan los versos al aire,
lento, huyendo de las hojas
igual que llora sobre el mar
la nube que fue espuma;
te veo así leer amor,
igual que mira al mar la luna.
Igual que mira al mar la luna
domingo, 27 de enero de 2008
Publicado por L'ecume en 12:19 0 comentarios
Etiquetas: poesia
Muere Angel González
domingo, 20 de enero de 2008
Para que yo me llame Angel González
Para que yo me llame Ángel González,
para que mi ser pese sobre el suelo,
fue necesario un ancho espacio
y un largo tiempo:
hombres de todo mar y toda tierra,
fértiles vientres de mujer, y cuerpos
y más cuerpos, fundiéndose incesantes
en otro cuerpo nuevo.
Solsticios y equinoccios alumbraron
con su cambiante luz, su vario cielo,
el viaje milenario de mi carne
trepando por los siglos y los huesos.
De su pasaje lento y doloroso
de su huida hasta el fin, sobreviviendo
naufragios, aferrándose
al último suspiro de los muertos,
yo no soy más que el resultado, el fruto,
lo que queda, podrido, entre los restos;
esto que veis aquí,
tan sólo esto:
un escombro tenaz, que se resiste
a su ruina, que lucha contra el viento,
que avanza por caminos que no llevan
a ningún sitio. El éxito
de todos los fracasos. La enloquecida
fuerza del desaliento...
Para que yo me llame Ángel González,
para que mi ser pese sobre el suelo,
fue necesario un ancho espacio
y un largo tiempo:
hombres de todo mar y toda tierra,
fértiles vientres de mujer, y cuerpos
y más cuerpos, fundiéndose incesantes
en otro cuerpo nuevo.
Solsticios y equinoccios alumbraron
con su cambiante luz, su vario cielo,
el viaje milenario de mi carne
trepando por los siglos y los huesos.
De su pasaje lento y doloroso
de su huida hasta el fin, sobreviviendo
naufragios, aferrándose
al último suspiro de los muertos,
yo no soy más que el resultado, el fruto,
lo que queda, podrido, entre los restos;
esto que veis aquí,
tan sólo esto:
un escombro tenaz, que se resiste
a su ruina, que lucha contra el viento,
que avanza por caminos que no llevan
a ningún sitio. El éxito
de todos los fracasos. La enloquecida
fuerza del desaliento...
La vecina martier le dedico su programa número 38, y espero que algún día ella ponga voz a algunos de sus poemas. Escucha aquí su programa...
Publicado por L'ecume en 10:27 0 comentarios
Etiquetas: poesia
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
